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Soñamos con el día en que todos los trabajas
serán igualmente valorados.

Fundada en el 2000, Trabajadoras de Casa Unidas (o Domestic Workers United — DWU por sus siglas en inglés) es una organización de trabajadoras caribeñas, latinas y africanas que laboran en el cuidado de niños, como acompañantes de ancianos, y en limpieza. Nos organizamos para tener poder, respeto, normas justas de trabajo, y ayudar a desarrollar un movimiento para acabar con la explotación y la opresión de todos.

La Carta de Derechos de las Trabajadoras de Casa

La Carta de Derechos de las Trabajadoras de Casa reforma la ley del estado de Nueva York a fin de garantizar normas laborales y protecciones básicas para nannies, cuidadoras, y limpiadoras de casa, quienes son las que permiten que las familias de Nueva York puedan funcionar y hacen posibles los trabajos de otros. La Carta de Derechos es una respuesta íntegra a la vulnerabilidad de las trabajadoras de casa a sufrir abuso y maltrato, y trabaja para contrarrestar la exclusión de las trabajadoras de casa de la mayoría de las protecciones laborales. Para mayor información sobre la Carta de Derechos:

Las Provisiones de la Legislación Nueva Para Trabajadoras de Casa

Justicia para Trabajadoras Explotadas

Trabajadoras de Casa Unidas (Domestic Workers United o DWU por sus siglas en ingles) es una fuente de recursos y apoyo para las trabajadoras que han sufrido el abuso y violaciones de sus derechos en su lugar de empleo. Realizamos referidos, proveemos apoyo directo con los empleadores, trabajamos para generar el apoyo del público, y ofrecemos servicios legales para las miembras de DWU. Actualmente representamos a trabajadoras de casa en sus casos para ganar justicia por su sufrimiento y ya hemos ganado más de $300,000.00 en salarios impagos desde el 2000. Para mayor información, comuníquese con la oficina de DWU al (718) 220-7391 x 11 o 23.

Los siguientes testimonios de trabajadoras de casa fueron presentados ante el Tribunal de los Derechos Humanos de las Trabajadoras de Casa, llevado a cabo en Nueva York, el 8 de octubre del 2005:

Srta. L: "Cuando la cantidad de dinero que me debía la empleadora se fue acumulando, ella empezó a humillarme. Después de un tiempo, ella decía que yo no hablaba ingles y que no merecía el sueldo que ella debería pagarme. En varias ocasiones alrededor de las 11 de la noche, me despertaba y me pedía que limpiara el piso con Clorox Bleach, diciendo que la casa estaba sucia y que debería limpiarla. Tenia que comprar comida para mi, para su hijo y para el perro porque ella no me daba dinero para hacer la compra. Con el poquito dinero que me daba de vez en cuando, yo tenia la capacidad de hacerlo."

Srta. E: "Solía dormir en el piso en un rincón de la sala. Solo me dieron una manta, un edredón, y una almohada. En el verano, hacia tanta calor pero me negaban el uso del aire acondicionado porque el recibo de la luz aumentaría. No era nada cómodo. En el invierno, se ponía tan frió. Y yo intentaba dormir con ropa de abrigo ya que solo tenía un edredón. Las condiciones eran aterradoras y humillantes.

Srta. T: "Somos verbalmente asaltadas y tenemos que quedarnos calladas. Normalmente dejamos estos empleos cuando ya no podemos aguantar más. Lo triste y difícil es que a veces no nos han pagado ni un solo centavo por el trabajo que hemos hecho. In mi caso, he tenido empleadores buenos y considerados pero estos últimos anos también he experimentado dificultades que nunca pensé tener que soportar – la discriminación por el color de mi piel y por ser inmigrante. Me han hecho dormir en un sótano sin calefacción en pleno invierno. Me han negado comida cuando vivía dentro y también me prohibían traer comida de afuera. También me han gritado hasta el punto de yo enfermarme de la depresión y el nerviosismo. Salí tan exhausta y destruida de mi último trabajo que solo pensaba en tirarme en frente de los carros porque me hicieron sentir tan mal que me quería morir. Me sentí peor que un gusano después de la manera que me dijeron lo tan pobre que era y que no valía nada."